18 de marzo de 2006

1 La escuela del Dragón

"Salí de mi pueblo y atravesé la frontera. Tenía varios días de viaje y mucho reino que recorrer hasta encontrar la escuela.

Una mañana soleada llegué a una pequeña localidad rodeada de colinas. Había un camino principal que decidí tomar tras acumular alguna ración de comida, cuando me crucé con un tipo flaco y desgarbado que llevaba una enorme mochila con muchos cacharros que hacían ruido. Tenía mirada despistada y un cierto aire de no saber muy bien qué haría ahora que no tenía detrás a su madre...

Cuando iba a pasar de él, de repente un viejo borracho se me echo encima y me atacó, intentando forzarme. No sé que me pasó, no podía pararle y comenzaba a tenerme acorralada cuando comenzaron a arderle los pantalones. Me dí cuenta de que se trataba del jovencillo que estaba apoyado en una valla de madera que había hecho un hechizo. Corrimos en dirección al pueblo mas cercano creyendo que le habíamos despistado.

Paramos a comer y el joven desgarbado, llamado Aeon Soulbreaker, me contó que también estaba buscando la escuela y que quería entrar, que sus habilidades mágicas estaban centradas en el fuego e iba a explotarlas.

Yo le conté la historia de cómo me había acercado hasta alli, que salí de mi pueblo en busca del reconocimiento que no me daban por ser mujer y ser guerrero tao: dos cosas que según ellos, incluída mi familia, eran incompatibles, por lo que me marché de mi casa.

Una vez comimos algo de su queso y de las raciones que teníamos, decidimos partir. Teníamos unos días de viaje hasta la escuela, dormíamos bien, aunque por si acaso hacíamos guardias, y de vez en cuando echábamos una carrerita por los caminos. Ni que decir tiene que el mago me ganó porque me tropecé con una piedra, que sino habría llegado yo primera a la puerta de la escuela.
Lo unico extraño del camino esos días fue la presencia de un chico con un pequeño lagarto alado que le seguía, no me gustaba nada su actitud altanera, y cuando casi estábamos en el portón le vimos llegar y entrar.

Tras conseguir entrar nosotros (la campana para llamar estaba un pelín alta) pasaron a seleccionarnos a dedo. Estábamos mucha gente, y los que parecían los maestros nos llamaban por el nombre y hacían una pequeña prueba. A mi me llamaron y un hombre muy guapo me puso la mano en el hombro y dijo que era apta. Luego llamaron a Aeon y le dijeron que no.

Despues de insistir un rato le hicieron una pequeña prueba: hizo una pequeña bola de fuego hacia mí y la esquivé y también le dijeron que no. Después le pusieron a correr por el patio, pasados unos cuantos candidatos incendió medio jardín y el profesor que tenía media cara quemada, aunque no de esto, claro, le dijo que no, y al final por insistente (pesado) le dejaron.

Era casi la hora de ir a dormir y tras una frugal cena nos aconsejaron acostarnos, mañana iba a ser un día duro".

Primeras notas del cuaderno de viaje de Moru-chan.

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