Increible, parece que me han admitido en la escuela, y me ha ido bien en la selección. ¿Sera verdad que por fin mi mala suerte esta cambiando?... no quiero decir nada, por si acaso.
Parece ser que a esos chicos que me segian tambien les han seleccionado. no me gusta como me miran, y a mi dragon parece que tampoco les gusta.
Ultimamente mi dragon esta raro, no se que le pasa, pero esta cada vez mas animico y pequeño, creo que ha enfermado, pero no entiendo como eso es posible. Crei que los seres entre mundos no podian enfermar. Será cosa mia.
Pronto es el examen, estoy mas que preparado, pero mis profesores no me entienden, en la ultima clase acabe discutiendo con uno de ellos.
Ha sido un profesor, estoy seguro, uno de esos cabrones ha maldito a mi criatura. Por eso esta asi. Voy a destrozarle cuando me entere de quien es.
Me han echado...me han echaho...no puede ser...esos malditos ... que se han creido... Pagaran cara su osadia. Mi familiar ha muerto, ahora estoy seguro de que ha sido uno de los profesores de la escuela, murio nada mas salir yo del recinto... Ya no tengo a nadie que me acompañe, vuelvo a estar solo.
Vuelvo a estar solo, pero no me importa, vengaré a mis padres, mataré a Raptor aunque me cueste la vida... lo encontraré y lo mataré
Diario de viaje, 5º parte. Isaac Colown
30 de marzo de 2006
18 de marzo de 2006
2 La prueba de selección
"Al día siguiente nos despertaron cuando aún apenas era de día. Estabamos en habitaciones de cuatro personas y aunque no vi con quién pusieron a Aeon, a mi me asiganron con tres comapeñeros: dos de ellos chicos y una muchacha. Uno de los chicos era un bravucón que no me cayó bien. El otro compañero parecía majo, aunque la que me resultó más simpática fue la chica, que no hablaba apenas.
Salimos tras el desayuno en el gran comedor al patio, donde nos dieron unas túnicas y el maestro que me había seleccionado, un hombre robusto ataviado como si se tratara de un samurai y con el pelo largo recogido en una coleta procedió a enseñarnos algunos golpes básicos, que superé sin dificultad.
Aeon tuvo una sesión de entrenamiento con su "amigo" el profesor de la cara quemada. Se había percatado la noche anterior que también tenía el brazo quemado. No mencionó el porqué pero tampoco es que fuera muy simpático. Más bien era huraño y cascarrabias, y no valoraba todos los esfuerzos que Aeon llevaba a cabo para realizar los hechizos de fuego. Para él daba igual lo que hiciera el joven mago, no era suficiente.
Estaba bastante disgustado con eso, pero insistía con tenacidad en que superaría cualquier examen que le pusieran...
Pasaron los días, y seguimos ejercitándonos.
No veíamos al chico del lagarto ni el profesor de la cara quemada molestaba especialmente a Aeon, y nuestras actividades transcurrían con normalidad. No nos esperábamos lo que iba a pasar."
Segunda anotación en el cuarderno de viaje de Moru-chan.
Salimos tras el desayuno en el gran comedor al patio, donde nos dieron unas túnicas y el maestro que me había seleccionado, un hombre robusto ataviado como si se tratara de un samurai y con el pelo largo recogido en una coleta procedió a enseñarnos algunos golpes básicos, que superé sin dificultad.
Aeon tuvo una sesión de entrenamiento con su "amigo" el profesor de la cara quemada. Se había percatado la noche anterior que también tenía el brazo quemado. No mencionó el porqué pero tampoco es que fuera muy simpático. Más bien era huraño y cascarrabias, y no valoraba todos los esfuerzos que Aeon llevaba a cabo para realizar los hechizos de fuego. Para él daba igual lo que hiciera el joven mago, no era suficiente.
Estaba bastante disgustado con eso, pero insistía con tenacidad en que superaría cualquier examen que le pusieran...
Pasaron los días, y seguimos ejercitándonos.
No veíamos al chico del lagarto ni el profesor de la cara quemada molestaba especialmente a Aeon, y nuestras actividades transcurrían con normalidad. No nos esperábamos lo que iba a pasar."
Segunda anotación en el cuarderno de viaje de Moru-chan.
1 La escuela del Dragón
"Salí de mi pueblo y atravesé la frontera. Tenía varios días de viaje y mucho reino que recorrer hasta encontrar la escuela.
Una mañana soleada llegué a una pequeña localidad rodeada de colinas. Había un camino principal que decidí tomar tras acumular alguna ración de comida, cuando me crucé con un tipo flaco y desgarbado que llevaba una enorme mochila con muchos cacharros que hacían ruido. Tenía mirada despistada y un cierto aire de no saber muy bien qué haría ahora que no tenía detrás a su madre...
Cuando iba a pasar de él, de repente un viejo borracho se me echo encima y me atacó, intentando forzarme. No sé que me pasó, no podía pararle y comenzaba a tenerme acorralada cuando comenzaron a arderle los pantalones. Me dí cuenta de que se trataba del jovencillo que estaba apoyado en una valla de madera que había hecho un hechizo. Corrimos en dirección al pueblo mas cercano creyendo que le habíamos despistado.
Paramos a comer y el joven desgarbado, llamado Aeon Soulbreaker, me contó que también estaba buscando la escuela y que quería entrar, que sus habilidades mágicas estaban centradas en el fuego e iba a explotarlas.
Yo le conté la historia de cómo me había acercado hasta alli, que salí de mi pueblo en busca del reconocimiento que no me daban por ser mujer y ser guerrero tao: dos cosas que según ellos, incluída mi familia, eran incompatibles, por lo que me marché de mi casa.
Una vez comimos algo de su queso y de las raciones que teníamos, decidimos partir. Teníamos unos días de viaje hasta la escuela, dormíamos bien, aunque por si acaso hacíamos guardias, y de vez en cuando echábamos una carrerita por los caminos. Ni que decir tiene que el mago me ganó porque me tropecé con una piedra, que sino habría llegado yo primera a la puerta de la escuela.
Lo unico extraño del camino esos días fue la presencia de un chico con un pequeño lagarto alado que le seguía, no me gustaba nada su actitud altanera, y cuando casi estábamos en el portón le vimos llegar y entrar.
Tras conseguir entrar nosotros (la campana para llamar estaba un pelín alta) pasaron a seleccionarnos a dedo. Estábamos mucha gente, y los que parecían los maestros nos llamaban por el nombre y hacían una pequeña prueba. A mi me llamaron y un hombre muy guapo me puso la mano en el hombro y dijo que era apta. Luego llamaron a Aeon y le dijeron que no.
Despues de insistir un rato le hicieron una pequeña prueba: hizo una pequeña bola de fuego hacia mí y la esquivé y también le dijeron que no. Después le pusieron a correr por el patio, pasados unos cuantos candidatos incendió medio jardín y el profesor que tenía media cara quemada, aunque no de esto, claro, le dijo que no, y al final por insistente (pesado) le dejaron.
Era casi la hora de ir a dormir y tras una frugal cena nos aconsejaron acostarnos, mañana iba a ser un día duro".
Una mañana soleada llegué a una pequeña localidad rodeada de colinas. Había un camino principal que decidí tomar tras acumular alguna ración de comida, cuando me crucé con un tipo flaco y desgarbado que llevaba una enorme mochila con muchos cacharros que hacían ruido. Tenía mirada despistada y un cierto aire de no saber muy bien qué haría ahora que no tenía detrás a su madre...
Cuando iba a pasar de él, de repente un viejo borracho se me echo encima y me atacó, intentando forzarme. No sé que me pasó, no podía pararle y comenzaba a tenerme acorralada cuando comenzaron a arderle los pantalones. Me dí cuenta de que se trataba del jovencillo que estaba apoyado en una valla de madera que había hecho un hechizo. Corrimos en dirección al pueblo mas cercano creyendo que le habíamos despistado.
Paramos a comer y el joven desgarbado, llamado Aeon Soulbreaker, me contó que también estaba buscando la escuela y que quería entrar, que sus habilidades mágicas estaban centradas en el fuego e iba a explotarlas.
Yo le conté la historia de cómo me había acercado hasta alli, que salí de mi pueblo en busca del reconocimiento que no me daban por ser mujer y ser guerrero tao: dos cosas que según ellos, incluída mi familia, eran incompatibles, por lo que me marché de mi casa.
Una vez comimos algo de su queso y de las raciones que teníamos, decidimos partir. Teníamos unos días de viaje hasta la escuela, dormíamos bien, aunque por si acaso hacíamos guardias, y de vez en cuando echábamos una carrerita por los caminos. Ni que decir tiene que el mago me ganó porque me tropecé con una piedra, que sino habría llegado yo primera a la puerta de la escuela.
Lo unico extraño del camino esos días fue la presencia de un chico con un pequeño lagarto alado que le seguía, no me gustaba nada su actitud altanera, y cuando casi estábamos en el portón le vimos llegar y entrar.
Tras conseguir entrar nosotros (la campana para llamar estaba un pelín alta) pasaron a seleccionarnos a dedo. Estábamos mucha gente, y los que parecían los maestros nos llamaban por el nombre y hacían una pequeña prueba. A mi me llamaron y un hombre muy guapo me puso la mano en el hombro y dijo que era apta. Luego llamaron a Aeon y le dijeron que no.
Despues de insistir un rato le hicieron una pequeña prueba: hizo una pequeña bola de fuego hacia mí y la esquivé y también le dijeron que no. Después le pusieron a correr por el patio, pasados unos cuantos candidatos incendió medio jardín y el profesor que tenía media cara quemada, aunque no de esto, claro, le dijo que no, y al final por insistente (pesado) le dejaron.
Era casi la hora de ir a dormir y tras una frugal cena nos aconsejaron acostarnos, mañana iba a ser un día duro".
Primeras notas del cuaderno de viaje de Moru-chan.
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