Me llamo Toku Seibei, acompaño a mi señor a la capital del imperio, al norte, cerca de las tierras dragón. Una tradicional reunión nos llevo allí sin sospechar que prontos seriamos testigos del robo que encauzaría nuestras vidas de samurai a una de las misiones imperiales mas importantes para nuestros clanes y familias.
Esa noche mientras nuestros señores se reunían un grupo de samuráis sin honor de oscuras armaduras robaron la espada sagrada del templo que nos acogía. Este echo fue descubierto enseguida pero no lo suficientemente pronto como para poder evitarse.
Tras este duro golpe para el imperio yo y mis actuales compañeros nos ofrecimos voluntarios para partir en busca de los ladrones de esta espada. Raudos partimos tras la espada siguiendo las indicaciones que nos aportaron en el templo. lo único que sabíamos de nuestros enemigos es que portaban siniestras armaduras negras, se encaminaban al sur y uno de ellos llevaba una espada sangrante.
Tras esto, mis compañeros y yo partimos, con gran valor y entusiasmo. Aquí comenzó nuestra aventura hacia el sur.
31 de julio de 2007
6 de marzo de 2007
Aqui ponemos punto y aparte...
Bien esto es un punto y aparte ya que probablemente la campaña de anima que esta mas avanzada de lo que esta posteado aqui, se ha detenido en un punto conclusivo y seguiremos la trama precisa en su dia (dios sabe cuando) y como hemos comenzado una campaña de Leyenda he querido aprobechar este Blog ya creado para narrar aqui las azañas.
Comunicare a los implicados este tma a ver si quieren ayudar y si no, pues intentaré ir poco a poco narrandolo yo.
Un saludete Raziel
Comunicare a los implicados este tma a ver si quieren ayudar y si no, pues intentaré ir poco a poco narrandolo yo.
Un saludete Raziel
17 de junio de 2006
21 de mayo de 2006
13. En el bando enemigo
Nos llevaron a Arcángel, era de esperar, y nos tuvieron durante no sé cuantos días y noches en celdasespeciales anti magia, con ropas de preso, hasta que perdi la noción del tiempo que pasaba. Nos dejaron casi desfallecer aunque nos daban de comer. Al fin un dia creo que por la mañana nos llevaron a una gran sala en la que había mucha gente. Yo no sabía lo que era pero luego supe que se trataba de un tribunal al más puro estilo de la inquisición. Se nos acusaba de hacer magia y de ser cómplices de magos. Cuando creíamos que iban a ajusticiarnos nos ofrecieron la posibilidad de entrar como soldados de a pie en el ejército, y vimos en ello la oportunidad de librarnos de una muerte segura.
Tras aceptar, nos llevaron a nuestras celdas y al rato el capitán apareció y nos dio ropas y armaduras tras explicarnos en qué consistiría la misión. Teníamos que ayudarles a averiguar que era esa puerta, pues creian que teníamos algo que ver. También íbamos a ir al frente.
No sirvió de nada insistir en que no teníamos nada que ver. Visitamos un asedió en un portal, donde nos dijeron que teníamos que enfrentarnos a un titán. Vimos la situación y nos negamos a luchar, era una causa perdida sin las armas necesarias. Los soldados caían como moscas a las puertas del infierno. El viaje de vuelta duró varios días, paramos en una pequeña población y al pasar revista a las tropas aprovechamos para escabullirnos. No nos fue dificil, pero empezaron a buscarnos.
Pudimos escapar de la búsqueda, registraban todas las casas del pueblo, pero nos escondimos bien, cambiando nuestros uniformes de Tol Rauko por prendas de pescadores que encontramos en una casa vacía. Cuando se quisieron dar cuenta de como íbamos vestidos ya habíamos huido lejos.
Así vestidos y sin dinero ni pertenencias, volvíamos al principio. Harto de tanta persecución y de ocultarnos, y ahora que íbamos a estar en busca y captura, Tarek propuso ir al sur a recomponer fuerzas y sacar fondos para volver a luchar contra los ejércitos de Abel. No nos pareció mala idea...
Esbozos del viaje en el diario de Moru.
Tras aceptar, nos llevaron a nuestras celdas y al rato el capitán apareció y nos dio ropas y armaduras tras explicarnos en qué consistiría la misión. Teníamos que ayudarles a averiguar que era esa puerta, pues creian que teníamos algo que ver. También íbamos a ir al frente.
No sirvió de nada insistir en que no teníamos nada que ver. Visitamos un asedió en un portal, donde nos dijeron que teníamos que enfrentarnos a un titán. Vimos la situación y nos negamos a luchar, era una causa perdida sin las armas necesarias. Los soldados caían como moscas a las puertas del infierno. El viaje de vuelta duró varios días, paramos en una pequeña población y al pasar revista a las tropas aprovechamos para escabullirnos. No nos fue dificil, pero empezaron a buscarnos.
Pudimos escapar de la búsqueda, registraban todas las casas del pueblo, pero nos escondimos bien, cambiando nuestros uniformes de Tol Rauko por prendas de pescadores que encontramos en una casa vacía. Cuando se quisieron dar cuenta de como íbamos vestidos ya habíamos huido lejos.
Así vestidos y sin dinero ni pertenencias, volvíamos al principio. Harto de tanta persecución y de ocultarnos, y ahora que íbamos a estar en busca y captura, Tarek propuso ir al sur a recomponer fuerzas y sacar fondos para volver a luchar contra los ejércitos de Abel. No nos pareció mala idea...
Esbozos del viaje en el diario de Moru.
12. La puerta
Salimos de Kulks en dirección norte con las manos llenas (esta vez teníamos pertenencias y todo), pensando en que no podíamos vencer a Raptor y dispuestos a reponer fuerzas. Pasaron los días y sólo reseñaré que llegamos todo lo al norte que podíamos llegar de Abel, cuando vimos dos picos rocosos que se inclinaban uno sobre otro formando una especie de puerta. Decidimos acampar allí a la espera de que se hiciera un nuevo día y podíamos cruzar la frointera, pero como siempre que hacemos guardia nos pasa algo (parece mentira ¿eh?) nos encontramos que de repente unos hombres aparecían de la nada con una luz brillante y se llevaban nuestras cosas a ninguna parte.
Al amanecer divisamos facciones de Tol Rauko. Todavía bajo los efectos de aquella visión nos volvimos a desplazar a hacia el sur, esperando que no nos hubieran visto, pero fue tarde, a varios kms. de la puerta nos vieron y nos atraparon. Nos maniataron y nos subieron a sus caballos, y pude ver que aquella facción de hombres la dirigía el capitán junto con la mujer de las katanas.
También durante el viaje y a pesar de que íbamos separados en distintas monturas, pudimos ver todos con claridad que la montura que llevaba a Aeon tenía colgando de los arneses la placa d emetal negro. Tars un rato conseguimos que Aeon se fijara que tenía la placa junrto a él y sin usar la magia, intentando alcanzarla, hizo equilibrios para que el jinete no se diera cuenta y la cogió... bueno, se sentó encima. Y al pasar junto a la puerta, desapareció.
¡Maldita sea! Nos acabarán llevando prisioneros y el maldito Aeon por ahí viajando en el espacio-tiempo...
Anotaciones en el diario de viaje de Moru
Al amanecer divisamos facciones de Tol Rauko. Todavía bajo los efectos de aquella visión nos volvimos a desplazar a hacia el sur, esperando que no nos hubieran visto, pero fue tarde, a varios kms. de la puerta nos vieron y nos atraparon. Nos maniataron y nos subieron a sus caballos, y pude ver que aquella facción de hombres la dirigía el capitán junto con la mujer de las katanas.
También durante el viaje y a pesar de que íbamos separados en distintas monturas, pudimos ver todos con claridad que la montura que llevaba a Aeon tenía colgando de los arneses la placa d emetal negro. Tars un rato conseguimos que Aeon se fijara que tenía la placa junrto a él y sin usar la magia, intentando alcanzarla, hizo equilibrios para que el jinete no se diera cuenta y la cogió... bueno, se sentó encima. Y al pasar junto a la puerta, desapareció.
¡Maldita sea! Nos acabarán llevando prisioneros y el maldito Aeon por ahí viajando en el espacio-tiempo...
Anotaciones en el diario de viaje de Moru
7 de mayo de 2006
11. Kulks:
Llegamos a Kulks con Zin recostado en la parte de atrás del carro, y nos aprovisionamos como pudimos en casa de un anciano que nos acogió. Vimos con gran sorpresa que el pueblo estaba desolado, quedaban en pie sólo unas pocas casas y de las demás no quedaban ni escombros. Luego nos enteramos que una parte del barco volador había caído allí, la nave de la sala de máquinas donde vimos a Raptor estaba a las afueras del pueblo, y los lugareños decían que estaba maldita.
Mientras paseábamos por el pueblo pudimos ver a Aeon en una de las ventanas de una de las casa que quedaban en pie, y ente nuestra sorpresa, no se trataba de un fantasma, sino que nuestro amigo se había salvado milagrosamente de la avalancha de piedra y agua. Así que retomamos nuestra actividad. Nos contó que había llegado a Kulks y se lo había encontrado así, y que sus padres habían fallecido. Nos dio más detalles acerca de la ubicación del barco volador, y nos pusimos manos a la obra.
Planeamos como curar a Zin sin que nadie en el pueblo sospechara de la magia, y una vez pudo Tarek rehacerle el brazo, nos encaminamos al barco volador en busca de Raptor, pertrechados con cuerdas y antorchas.
Allí nos encontramos con que estaba todo en un estado deplorable, y había extrañas criaturas de agua negra, elementales como los que me atacaron en el pueblo de las ciénagas.
Nos las vimos y deseamos para reducirlos, y tras esto, una especie de cúpula azul brillante comenzó a cubrir el barco volador, y observamos que todo dentro ocurría más despacio, como si esa cúpula ralentizara el tiempo. Vimos salir a Raptor de ella, y nos invitó a desafiarle. De la nada salieron más elementales de agua y comenzaron a rodearnos. Nos vimos en una emboscada y comenzó la pelea.
Uno de ellos me engulló y noté que no me dejaba salir. Intenté usar la destrucción por ki pero no funcionó. Al final utilizando la poca fuerza que me quedaba me deshice de mi prisión de agua y los eliminamos, pero Raptor había desaparecido, y nos había desafiado.
11ª anotación en el diario de viaje de Moru.
Mientras paseábamos por el pueblo pudimos ver a Aeon en una de las ventanas de una de las casa que quedaban en pie, y ente nuestra sorpresa, no se trataba de un fantasma, sino que nuestro amigo se había salvado milagrosamente de la avalancha de piedra y agua. Así que retomamos nuestra actividad. Nos contó que había llegado a Kulks y se lo había encontrado así, y que sus padres habían fallecido. Nos dio más detalles acerca de la ubicación del barco volador, y nos pusimos manos a la obra.
Planeamos como curar a Zin sin que nadie en el pueblo sospechara de la magia, y una vez pudo Tarek rehacerle el brazo, nos encaminamos al barco volador en busca de Raptor, pertrechados con cuerdas y antorchas.
Allí nos encontramos con que estaba todo en un estado deplorable, y había extrañas criaturas de agua negra, elementales como los que me atacaron en el pueblo de las ciénagas.
Nos las vimos y deseamos para reducirlos, y tras esto, una especie de cúpula azul brillante comenzó a cubrir el barco volador, y observamos que todo dentro ocurría más despacio, como si esa cúpula ralentizara el tiempo. Vimos salir a Raptor de ella, y nos invitó a desafiarle. De la nada salieron más elementales de agua y comenzaron a rodearnos. Nos vimos en una emboscada y comenzó la pelea.
Uno de ellos me engulló y noté que no me dejaba salir. Intenté usar la destrucción por ki pero no funcionó. Al final utilizando la poca fuerza que me quedaba me deshice de mi prisión de agua y los eliminamos, pero Raptor había desaparecido, y nos había desafiado.
11ª anotación en el diario de viaje de Moru.
10. La furia del agua:
En busca de una actividad lucrativa, subimos al puente sobre la presa, también por ver las vistas de la ciudad. Ahora que Zin tenía su pierna podía manejar otra vez las armas, y nos encargamos de comprar algunas. También ropas nuevas y comida abundante.
Arriba, en lo alto de la presa, los guardias vigilaban los accesos al castillo. No estaban alarmados por nuestra presencia, y paseamos hasta un tablón donde había colgados retratos de diversas personas, entre las cuales se hallaba un tal Raptor, buscado por hechicería y crímenes varios. Tenía toda la pinta de ser un mago como el que arrasó Moleskan, e incluso como el hombre líquido del barco volador... un momento... ¡es él! Reconocería esa cara en cualquier sitio. Teníamos que encontrarlo y eliminarlo, además de llevarnos la recompensa y vivir tranquilos hasta el inicio del nuevo curso en la escuela.
Zin también le reconoció, y Aeon. Tarek estaba intrigado acerca de porqué buscarían tanto a ese mago: "Es muy poderoso" dijo. No nos será fácil vencerlo, aunque podamos encontrarlo.
En aquel momento, concentrados como estábamos, apareció el extraño que me salvó en el pueblo de las ciénagas, sonriendo. Se presentó como Howl, aunque Tarek no lo soportó desde el primer momento. Rivalidades de carisma, qué le vamos a hacer.
Fue muy amable con todos, pero especialmente con Zin, al que le regaló su abrigo a rombos rosas y blancos, y que "misteriosamente" le quedaba bien, y luego le puso, aunque con una cierta trampa, en la cabeza, su sombrero negro con pluma rosa. (todos lo veíamos menos él, y realmente no le favorecía demasiado).
Desde aquel momento, Zin idolatraba a Howl, yo también (por otros motivos, claro), Aeon seguía con sus paranoias, y a Tarek no le gustaba ni pizca. Y Zin decidió que iba a gastar su dinero en su amado sombrero, sin saber que lo llevaba puesto. Fuimos a la sombrerería y todo, y cuando encargó a la sombrerera la prenda, la mujer se extrañó mucho, pero apenas dijo nada. Zin seguía sin darse cuenta. Nosotros sí nos percatamos de que el sombrero mágico desaparecía por las noches.
Así pasaron algunos días mientras preparábamos el viaje para la búsqueda de Raptor, hasta que un día, en el puente, vimos a la mujer de las katanas, aquella mala pécora que nos robó (bueno, le robó a Zin) y nos quitó nuestro trabajo matando goblins. Estaba en lo alto del puente, junto a la entrada del castillo, junto con Howl y con un altanero capitán de la guardia. Tanto ella como el capitán llevaban escudos y uniformes de Tol Rauko. Aquella mañana me decepcioné al ver a Howl en tan mala compañía, y por una vez pensé que tal vez Tarek y Aeon tuvieran razón en sus sospechas.
Paseamos un rato por fuera de la muralla, observando las vistas de la ciudad y comentando lo que habíamos visto, a lo que Tarek y Aeon decían que podíamos estar bajo la amenaza de un Filis Nogos (que es una especie de devorador de ciudades, un monstruo de tamaño descomunal y de poder divino), y que por eso había tanto movimiento entre la guardia. Íbamos hablando de ello cuando de repente, al pasar delante de la puerta del puente, oímos ruido detrás. Los dos guardias que allí había se negaron a dejarnos pasar, impidiéndonos el paso de forma violenta.
Zin desenvainó la espada bastarda y Aeon pasó de pelea, refugiándose escaleras abajo. Mientras, Tarek también fue a desenvainar la espada larga, mientras yo dialogaba a voz en grito con los guardias de la puerta para que nos dejaran pasar a ayudar. Tras una pequeña refriega conseguimos entrar y vimos que había una pequeña batalla montada, y que unos hombres de negro, como ninjas, atacaban a la guardia del puente, provocando una masacre. Manos a la obra los tres conseguimos librarnos de unos cuantos, pero de repente el suelo tembló. Lo que vimos nos llenó a la vez de espanto y de ardor guerrero (especialmente al recuperado Zin): elementales de piedra salieron del suelo del puente, del mármol más puro... y comenzaron a aplastar ninjas como locos.
Pero por desgracia no contamos con que los ninjas tuvieran explosivos, y un temblor, seguido de ruido ensordecedor, sacudió el puente donde estábamos, y vimos como una parte pequeña se desprendía y caía a la parte de la ciudad, dejando escapar parte del agua, aunque muy poca, del otro lado.
Me di cuenta de que bajo nuestros pies se abría una grieta que se estaba ensanchando y que no tenía fondo. Y al otro lado estaba Tarek, a salvo para correr donde no pudiera llegar el agua en caso de que la presa se rompiera del todo. Y así, utilizando de nuevo mi conocimiento del ki, me elevé en el aire y conseguí saltar al otro lado, llegando a tierra con Tarek. Zin seguía luchando y parecía que no fuera a saltar, cuando fue a hacerlo, la presa se derrumbó con un estruendo enorme y el contenido del lago cayó como una ola gigante sobre Yirath, anegando todo con toneladas de roca y agua.
Aeon no tuvo tiempo de salvarse, estaba en las escaleras y vimos como la presa se le caía encima. Zin comenzó a caer con las rocas, y Tarek tuvo tiempo de hacer un hechizo para teletransportarlo bajo tierra, en algún lugar donde pudiéramos mantenerlo vivo y desenterrarlo luego.
Yirath había quedado destruida y habíamos perdido a Aeon, y Zin tenía sólo algunas probabilidades de sobrevivir, teniendo en cuenta que la caída le habría ocasionado fracturas por todo el cuerpo, y estaba enterrado.
Lo sacamos de debajo de la tierra y lo reanimamos. Tenía varias costillas rotas, un brazo irrecuperable (Tarek suspiró, iba a tener que hacerle otro) y golpes y magulladuras por todo el cuerpo. Nos hicimos con un carro y partimos hacia Kulks, el pueblo natal de Aeon, para poder darles la noticia a sus familiares. No encontramos más que la capa del joven mago entre las rocas, una vez se fue el agua.
10ª anotación en el diario de viaje de Moru.
Arriba, en lo alto de la presa, los guardias vigilaban los accesos al castillo. No estaban alarmados por nuestra presencia, y paseamos hasta un tablón donde había colgados retratos de diversas personas, entre las cuales se hallaba un tal Raptor, buscado por hechicería y crímenes varios. Tenía toda la pinta de ser un mago como el que arrasó Moleskan, e incluso como el hombre líquido del barco volador... un momento... ¡es él! Reconocería esa cara en cualquier sitio. Teníamos que encontrarlo y eliminarlo, además de llevarnos la recompensa y vivir tranquilos hasta el inicio del nuevo curso en la escuela.
Zin también le reconoció, y Aeon. Tarek estaba intrigado acerca de porqué buscarían tanto a ese mago: "Es muy poderoso" dijo. No nos será fácil vencerlo, aunque podamos encontrarlo.
En aquel momento, concentrados como estábamos, apareció el extraño que me salvó en el pueblo de las ciénagas, sonriendo. Se presentó como Howl, aunque Tarek no lo soportó desde el primer momento. Rivalidades de carisma, qué le vamos a hacer.
Fue muy amable con todos, pero especialmente con Zin, al que le regaló su abrigo a rombos rosas y blancos, y que "misteriosamente" le quedaba bien, y luego le puso, aunque con una cierta trampa, en la cabeza, su sombrero negro con pluma rosa. (todos lo veíamos menos él, y realmente no le favorecía demasiado).
Desde aquel momento, Zin idolatraba a Howl, yo también (por otros motivos, claro), Aeon seguía con sus paranoias, y a Tarek no le gustaba ni pizca. Y Zin decidió que iba a gastar su dinero en su amado sombrero, sin saber que lo llevaba puesto. Fuimos a la sombrerería y todo, y cuando encargó a la sombrerera la prenda, la mujer se extrañó mucho, pero apenas dijo nada. Zin seguía sin darse cuenta. Nosotros sí nos percatamos de que el sombrero mágico desaparecía por las noches.
Así pasaron algunos días mientras preparábamos el viaje para la búsqueda de Raptor, hasta que un día, en el puente, vimos a la mujer de las katanas, aquella mala pécora que nos robó (bueno, le robó a Zin) y nos quitó nuestro trabajo matando goblins. Estaba en lo alto del puente, junto a la entrada del castillo, junto con Howl y con un altanero capitán de la guardia. Tanto ella como el capitán llevaban escudos y uniformes de Tol Rauko. Aquella mañana me decepcioné al ver a Howl en tan mala compañía, y por una vez pensé que tal vez Tarek y Aeon tuvieran razón en sus sospechas.
Paseamos un rato por fuera de la muralla, observando las vistas de la ciudad y comentando lo que habíamos visto, a lo que Tarek y Aeon decían que podíamos estar bajo la amenaza de un Filis Nogos (que es una especie de devorador de ciudades, un monstruo de tamaño descomunal y de poder divino), y que por eso había tanto movimiento entre la guardia. Íbamos hablando de ello cuando de repente, al pasar delante de la puerta del puente, oímos ruido detrás. Los dos guardias que allí había se negaron a dejarnos pasar, impidiéndonos el paso de forma violenta.
Zin desenvainó la espada bastarda y Aeon pasó de pelea, refugiándose escaleras abajo. Mientras, Tarek también fue a desenvainar la espada larga, mientras yo dialogaba a voz en grito con los guardias de la puerta para que nos dejaran pasar a ayudar. Tras una pequeña refriega conseguimos entrar y vimos que había una pequeña batalla montada, y que unos hombres de negro, como ninjas, atacaban a la guardia del puente, provocando una masacre. Manos a la obra los tres conseguimos librarnos de unos cuantos, pero de repente el suelo tembló. Lo que vimos nos llenó a la vez de espanto y de ardor guerrero (especialmente al recuperado Zin): elementales de piedra salieron del suelo del puente, del mármol más puro... y comenzaron a aplastar ninjas como locos.
Pero por desgracia no contamos con que los ninjas tuvieran explosivos, y un temblor, seguido de ruido ensordecedor, sacudió el puente donde estábamos, y vimos como una parte pequeña se desprendía y caía a la parte de la ciudad, dejando escapar parte del agua, aunque muy poca, del otro lado.
Me di cuenta de que bajo nuestros pies se abría una grieta que se estaba ensanchando y que no tenía fondo. Y al otro lado estaba Tarek, a salvo para correr donde no pudiera llegar el agua en caso de que la presa se rompiera del todo. Y así, utilizando de nuevo mi conocimiento del ki, me elevé en el aire y conseguí saltar al otro lado, llegando a tierra con Tarek. Zin seguía luchando y parecía que no fuera a saltar, cuando fue a hacerlo, la presa se derrumbó con un estruendo enorme y el contenido del lago cayó como una ola gigante sobre Yirath, anegando todo con toneladas de roca y agua.
Aeon no tuvo tiempo de salvarse, estaba en las escaleras y vimos como la presa se le caía encima. Zin comenzó a caer con las rocas, y Tarek tuvo tiempo de hacer un hechizo para teletransportarlo bajo tierra, en algún lugar donde pudiéramos mantenerlo vivo y desenterrarlo luego.
Yirath había quedado destruida y habíamos perdido a Aeon, y Zin tenía sólo algunas probabilidades de sobrevivir, teniendo en cuenta que la caída le habría ocasionado fracturas por todo el cuerpo, y estaba enterrado.
Lo sacamos de debajo de la tierra y lo reanimamos. Tenía varias costillas rotas, un brazo irrecuperable (Tarek suspiró, iba a tener que hacerle otro) y golpes y magulladuras por todo el cuerpo. Nos hicimos con un carro y partimos hacia Kulks, el pueblo natal de Aeon, para poder darles la noticia a sus familiares. No encontramos más que la capa del joven mago entre las rocas, una vez se fue el agua.
10ª anotación en el diario de viaje de Moru.
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